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¿Qué es el renting tecnológico para empresas y qué ventajas tiene?

Todas las empresas, indistintamente de su tamaño o sector de actividad, necesitan equipos informáticos para funcionar. Ya sea un simple ordenador de sobremesa o un servidor, pasando por soluciones de conectividad, impresión o proyección, se trata de una de las partidas presupuestarias más importantes a la hora de fundar un nuevo negocio o de mantener con vida el actual. Pero para muchas pymes, afrontar el alto coste inicial puede ser una barrera de entrada tan grandes que dé al traste con sus planes de desarrollo e, incluso, con la viabilidad misma de la compañía. Ante esta situación, más problemática si cabe en un país como España donde el 99% de las empresas son pequeñas o medianas, ha surgido una opción que permite a las organizaciones contar con los dispositivos tecnológicos que necesitan pero a un coste mucho menor: el renting (muy expandido en el mundo del automóvil)

Dicho contrato incorpora un alquiler, que puede ser mensual, trimestral o anual, en el que se estipulará la fórmula de pago concreta, como el coste fijo o el pago por uso (muy extendido en soluciones cloud y en impresión), entre otras. En ese documento también se especificará a cargo de quién corre el mantenimiento y los suministros (como tóner de impresión) a lo largo del período de alquiler, normalmente asumido por el propio proveedor.

Además, el renting posee importantes ventajas fiscales para las compañías. Si bien la adquisición de bienes informáticos necesarios para el negocio son deducibles en la declaración del IVA, ésta se realiza en un único momento, el de la compra. Por el contrario, el alquiler de tecnología permite desgravar este impuesto en todos los trimestres de nuestra actividad, ayudando a cuadrar mejor las cuentas de forma prolongada.

Asimismo, una de las grandes ventajas del renting es que podemos adaptarnos de forma más flexible a nuestras necesidades particulares. Así, podremos firmar acuerdos de alquiler anuales o por plazos mayores y menores, incluso sólo para picos de trabajo puntuales, en función de lo que mejor nos convenga. Obviamente, los precios a pagar en los contratos de menor duración serán mayores que cuando nos comprometamos a un alquiler mayor, pero a cambio podremos desprendernos de este coste con una libertad prácticamente absoluta.

Y no sólo hablamos de flexibilidad a la hora de cancelar el alquiler de un dispositivo que ya no necesitamos, sino también de flexibilidad para actualizar y mejorar nuestro equipamiento informático. Y es que, mientras que al comprar un ordenador, servidor, etc. debemos contar con un amplio período de amortización antes de plantearnos cambiarlos, en el caso del alquiler podemos optar por exigir un nuevo portfolio de dispositivos al concluir el contrato o, simplemente, cambiar de proveedor a uno que nos ofrezca las soluciones de vanguardia que necesitamos.

23/12/2016